envidiosa
la política de la envidia
Tengo una amiga a la que envidio mucho y se lo digo cada que lo siento. Aceptarnos envidiosas nos ha hecho más cercanas, más honestas.
La mala fama de la envidia tiene mucho más tiempo que yo sobre este mundo.
El relato colectivo que nos contamos es que las mujeres nacemos envidiosas. Eva envidió a Dios y nosotras a los hombres, según Freud. Porque claro, ¿quien no ha soñado alguna vez con tener algo colgado entre las piernas?
Las representaciones de la envidia han sido en su mayoría mujeres, desde la envidia uterina hasta las hermanastras de Cenicienta.
Como todo lo débil y malicioso, la envidia está feminizada en nuestra sociedad. Y si algo se delega al campo de lo femenino, se vuelve trivial, poco relevante para los grandes pensadores, para las teorías.


Todo aquello que se feminiza pierde importancia, se vuelve chisme y es arrebatado del lugar central que ocupa en la sociedad para volverse un defecto casi biológico.
Acerquémonos a todo eso que ha sido feminizado por las historias que nos contamos: a la ternura, la crianza o la tristeza, y encontraremos una mina de oro inexplorada, un dolor compartido.
En esta última década, entre el capitalismo y la digitalización, nos invadió la envidia.
Envidio a otros por vidas que ni siquiera estoy segura de querer. Envidio compulsivamente, porque cuando una está perdida, cualquier camino me parece el adecuado.
Con la fantasía de que todo está cerca, cualquier vida se me antoja.
Me atraganto de envidias, de viajes que no quiero y de todas esas posibilidades que mi teléfono me hace sentir que están cerca. Consumidores de vidas, eso somos. Consumimos experiencias, amores, deseos, sueños y viajes.
Somos coleccionistas, anticuarios que se sientan a mirar galerías ajenas.
La envidia, al igual que la ansiedad y la depresión, se ha patologizado como defecto ajeno a la sociedad; como si poco tuvieran que ver con las vidas que habitamos.
En la actualidad, la envidia es extraída del contexto social y se vuelve responsabilidad del sujeto, y así las fallas estructurales no tienen por qué responder ante ella.
Nuestra sociedad no está enferma de envidia, está enferma de desigualdad. La envidia es simplemente el chivo expiatorio del capitalismo.
¿Qué mecanismo más eficaz para mantener las estructuras de poder que catalogar la percepción de la injusticia como envidia?
Igual que Freud en su momento catalogó la percepción de esa injusticia como histeria.
La envidia es un mapa donde se dibujan las desigualdades que nos rodean, la envidia como este sentimiento aplastante que nos evidencia como seres sin agencia en un mundo donde todo “está al alcance de tu mano”.
¿Deseamos vidas instagrameables, o deseamos techo, salarios dignos y tiempo para nutrir nuestros vínculos?
Envidiar una cosa es muy distinto que envidiar la otra.
No podemos hablar de envidia sin hablar de deseo. ¿Qué deseamos y por qué? ¿Dónde encuentro el deseo genuino en una sociedad que lucra con el deseo?
Si nos acercamos a la envidia, a ese sentimiento que nos carcome las entrañas, quizás evidenciemos una desigualdad que antes parecía imperceptible, o quizás, encontraremos un deseo impuesto.
Inclinadas hacia ella quizás descubriremos que envidiamos vidas por impulso, vidas que ni siquiera anhelamos.
La envidia es una herramienta política mucho más importante de lo que nos han hecho creer. Una que quizás nos permita trazar un mapa de la desigualdad o reconocer que deseos me he comprado a punta de marketing.
Este pequeño ensayo esta basado en el libro:
Ugly Feelings, de la autora Sianne Ngai.
Un escrito maravilloso, cuya premisa es que los sentimientos incómodos y ambiguos son un síntoma clave del malestar moderno y pueden ayudarnos en la crítica social.


Gracias por este ensayo, disfrute mucho leerte 🤯 (quedé así) Nunca había visto la envidia desde ese punto vista, ni siquiera me había detenido a ver como solo las mujeres somos las “envidiosas”.
Justo terminé una serie que se llama Envidiosa, está en Netflix, y reflexiona mucho sobre esta idea de envidiar vidas que ni siquiera queremos y pensamos que si, esta idea de la pareja, la familia, etc.. Cuantos deseos nos atraviesan que en realidad ni siquiera nos pertenecen…
Gracias por tu mirada!!! Me encanta como escribes 🫶🏽💜
tener algo colgado entre las piernas: overrated